La gran Almudena Grandes

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Este sábado, 15 de diciembre, todos los clubes de lectura de la región teníamos una cita muy especial. Nos visitaba ni más ni menos que Almudena Grandes, autora de novelas tan interesantes de leer como Los aires difíciles, El corazón helado o Los besos en el pan, por no hablar de su importancia como articulista y líder social y cultural. Para colmo, hace escasamente un mes le concedieron el Premio Nacional de Narrativa 2018 por su última novela, Los pacientes del doctor García (cuarta de la serie de novelas “Episodios de una guerra interminable”), el libro que el Plan de Fomento de Lectura de Extremadura había elegido como obra central del encuentro.

La afluencia fue masiva. El salón grande del Palacio de Congresos de Villanueva de la Serena (800 localidades) estaba lleno a rebosar y prácticamente casi todos los miembros de nuestro club de lectura, El Donoso Lector, estábamos allí con muchas expectativas.

Y, desde la humilde opinión del que escribe, Almudena las cumplió sobradamente. Comenzó justificando el porqué de estas seis novelas que ella llama “Episodios de una Guerra Interminable”, en clara referencia a los Episodios Nacionales de Galdós: como Galdós, ella pretende contar la historia desde abajo, desde sus protagonistas más pequeños, desde los hombres y las mujeres que la sufrieron.

Por otro lado, quiere recuperar la memoria de los que perdieron la Guerra Civil, pero no se rindieron en su interior e hicieron de su día a día un ejercicio de resistencia. Lo más emocionante es que, aunque se trate de obras de ficción, muchos de sus relatos están basados en historias reales que ella ha ido recogiendo. Alguna de ellas sucede en Extremadura, en Castuera para ser exactos, y constituirá el tema de la sexta y última novela de la serie. Evidentemente estos resistentes no pudieron terminar por sí solos con la dictadura, pero sembraron las bases de la democracia actual. Almudena los reivindicó como una seña de identidad para aquellos habitantes de nuestro país que tienen dificultades para identificarse como españoles ya que no se reconocen en algunos de los símbolos que representan a nuestra nación. Estos supervivientes y resistentes son, para ella, una poderosa seña de identidad que debe hacer que nos sintamos orgullosos de ser españoles por heredar y compartir con ellos este proyecto de país llamado España.

Y, como defiende en su novela Los besos en el pan (cuyo título hace referencia a la costumbre de que, cuando se cae un trozo de pan al suelo, tras limpiarlo, hay que besarlo como señal de respeto, porque es un alimento del que no siempre ha dispuesto la gente y por tanto no se debe desperdiciar), si nuestra sociedad pudiera recuperar esa ética de la resistencia, de la pobreza y de la solidaridad, soportaría mucho mejor esta crisis en la que aún estamos envueltos.

Tras emocionarnos con sus palabras, respondió a una buena batería de preguntas que le hicieron los asistentes y, para terminar, estuvo más de una hora firmando ejemplares de sus novelas a cuantos se acercaron con el deseo de poseer su autógrafo.

Una gran escritora que nos demostró que es también una gran conferenciante y una profesional en satisfacer el deseo de poseer un recuerdo de su paso por el Encuentro de clubes de lectura Extremadura a todo aquel que se lo pidió y hacerlo, además, con amabilidad y una sonrisa.

Como le dijo Francisco Javier Amaya, coordinador del Plan de Fomento de Lectura en Extremadura: “Almudena, tienes que volver a Extremadura”

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